domingo, 14 de abril de 2013

Entro en tu oscuridad...


Bendita tu oscuridad que le da luz a la mía...







Entro en tu oscuridad… Los ojos cerrados, sin miedo… sin pausa… Me pierdo en tu ausencia de luz… y aún en esa nada oscura que me rodea y me abruma me siento protegida. Bendita tu oscuridad que me rodea y me llena de luz en un suspiro… siendo mi amante, mi amigo… guía mis pies… te lo pido…



Entro en tu cueva sin permiso, ansiosa de desvelos… Navego entre tus secretos, descubro sus entresijos, con dificultades añadidas para que nadie pueda entenderlos y darles luz, para que nadie los disuelva, porque perderías el poder sobre ellos… y sobre ti… pero tranquilo, no tengas miedo… yo cuidaré de ti, cuidaré de ellos… Mi alma los mantendrá a salvo, protegidos para siempre…





Es extraña esta fuerza de atracción,  extraña y maravillosa… misteriosa. Me hace desvanecerme y confiar en que la caída al vacío será sublime… Me abandono a ti, te doy poder sobre mí, y no me duele… me complace… cautiva de tus deseos que siempre fueron los míos aunque mi mente se empeñara en mantenerlos ocultos a mi alma… dame la mano y llévame contigo… a dónde quieras, a dónde anheles… a mi perdición misma… pero no sueltes mi mano, ya no… te lo suplico.





Me entrego, pierdo mi norte… bajo mi mirada más perdida que nunca, con vergüenza… Quizá con la satisfacción del trabajo mal hecho, o bien hecho… ya no hay límites… Sólo equilibrio, al que me abandoné hace tiempo, sin miedo…



Bajo mi mirada avergonzada por nadie sabe qué, ni siquiera yo… y tus caricias en mi mejilla me obligan a mirar hacia arriba de nuevo, encuentro tus ojos… Tu mirada… me siento presa de ella y me vuelvo a llenar de luz… Sonríes, sonrío… susurros…



 -No pasa nada princesa… todo esta bien…- 


Sele...

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