martes, 15 de enero de 2013

Y en el principio todo era oscuridad...



Este texto pertenece al 1º Capítulo del libro "Mis mil y una vidas"...




En el principio todo era oscuridad, no existía la materia, todo estaba inmerso en la nada. Una nada pacífica y tranquilizadora, una nada que lo era todo… todos éramos uno. 

El Universo era un enorme todo etéreo, los que estábamos allí éramos como un inmenso manto formado por entes energéticos que lo compartía todo. No era necesario preguntar al otro cómo se sentía o qué pensaba porque formábamos parte los unos de los otros, todos formaban parte de mí y yo parte de ellos.


Era todo empatía, si alguno estaba triste todos lo sentíamos, cuando alguien reía, reíamos todos… no existía la palabra paz, ni la palabra yo, ni la palabra soledad…ni tantas otras palabras que buscamos día tras día en la actualidad porque lo teníamos todo, no necesitábamos nada, aquello era la tranquilidad absoluta. 

Pasábamos los días, por llamarlo de alguna forma, conversando, de toda clase de temas, opinando, compartiendo todo lo que éramos con el resto y con nosotros mismos. Tal era nuestra unión que no éramos corpóreos, no necesitábamos un cuerpo, unos ojos para ver, unos labios para hablar, unos sentidos para sentir… el pensamiento lo decía absolutamente todo, nos dábamos un abrazo necesitado sólo con sentir la necesidad del otro… no existía la soledad…éramos una gran familia que funcionaba al unísono día a día, milenio tras milenio, pensando que sería así hasta el final de los tiempos… 

Yo miraba mentalmente a izquierda y derecha y todo estaba bien, no me preocupaba nada porque lo sabía todo, no necesitaba nada porque lo tenía todo… ¡qué difícil es explicar la plenitud! Pero eso era aquello, plenitud, felicidad completa y eterna…difícil de explicar y de entender porque a día de hoy es lo que todo el mundo persigue a lo largo de su vida…buscando y buscando.... pero nunca se encuentra…siempre falta algo…siempre falta alguien…podemos decir que no sabemos hoy en día lo que es la plenitud… 

Pero lamentablemente nada es eterno…y aquello a causa del caprichoso destino estaba llamado inexorablemente a extinguirse… 

En un momento de aquella eternidad algo cambió, no sé cómo ni por qué, pero sentí que me invadía una sensación indescriptible para mí en aquel momento, nunca había sentido algo parecido…sentía cómo parte de mí se desintegraba, se desvanecía…sentía dolor, pena, agobio, calor… hoy puedo decir que era angustia y desesperación… 

Miré para todos lados sin saber muy bien por qué, no entendía nada, aquella impotencia me invadía, me dolía, me cegaba…no había escuchado nada puesto que no existía el sonido, hasta que miré hacia mi izquierda y algo me cegó. 

Intenté protegerme de aquella incandescencia turbadora pero me era imposible al ser un ente acorpóreo. Muy poco a poco mis ojos se fueron adaptando a aquella luz hasta conseguir vislumbrar una gran bola de fuego que se abría paso arrasando todo lo que encontraba en su camino. A cada paso, una onda expansiva desintegraba cada uno de los entes que formábamos aquel todo y se iba acercando fugazmente hacia donde yo me encontraba. 

Al percatarme de la situación sentí la necesidad de huir de aquello, debía protegerme o moriría abrasada igual que mis congéneres, tenía que salir de allí… me estiraba intentando en vano crear un cuerpo con el que escapar, a la vez que trataba con todas mis fuerzas formar unos brazos para protegerme de esa luz que estaba consiguiendo consumirme aún estando en la lejanía. 

Ya no pensaba en un nosotros, sólo pensaba en mí, en escapar de allí, en salvar mi vida sin importarme si los demás lo conseguirían o no… estaba consiguiendo liberarme de las cadenas energéticas que me unían al resto, aún sabiendo que haciéndolo quitaba cualquier posibilidad de supervivencia a mis iguales, y logré tapar mis ojos para guarecerme de aquella horripilante luz. No podía evitar sentir el dolor al ir muriendo poco a poco parte de mí, y al mismo tiempo me sentía una ingrata por querer librarme de aquello sin prestar ayuda al resto… 

Seguía absorbiendo energía para formar un cuerpo al tiempo que miraba aquella incesante onda expansiva destruyendo todo lo que había sido hasta ese momento. Veía caras de dolor siendo absorbidas por una incesante masa de fuego, escuchaba lamentos, gritos…no podía soportar aquello…cada vez estaba más cerca, cada vez dolía más, un cúmulo de sentimientos contradictorios e inexplicables invadía todo mi ser, y sin embargo no podía dejar de mirar aquella masacre que se acercaba más y más… 

De repente fui consciente de que había conseguido dos brazos con los que tapar mis ojos, y estaba consiguiendo avisar al resto de lo que estaba ocurriendo, gritos de aviso salían de mis recientes labios… 

- ¡Se acerca! ¡Tenéis que salir de aquí! ¡Crearos un cuerpo o moriremos todos! ¡Rápido!- … 

Sentí como todo mi esfuerzo estaba mereciendo la pena cuando vi salir de esa masa oscura una de mis piernas…ya sólo quedaba un último esfuerzo y me salvaría…sentí cómo un calor infernal me invadía…miré hacia la izquierda… y ya sólo vi luz…una luz que me consumía sin que pudiera hacer nada por evitarlo, me sentí abrasar y ya todo fue luz…todo blanco… dejé de sentirme… 

…Y en el principio todo era oscuridad, en ese momento sentí que ya nada volvería a ser lo mismo… 

Almu ^^

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